Mitos, desinformación y falta de promoción prevalecen como causas de la caída del registro de las inoculaciones en todo el país.
por Ángela Chávez| Reporte Indigo |05 de Enero de 2026 4:53 hs. En México, la vacunación de adultos y personas de la tercera edad es muy baja, pero además en poco más de una década la práctica ha caído de manera drástica, incluso más de 100 por ciento. La situación se debe a varios factores, entre los que están los mitos y el desconocimiento de los esquemas de vacunación por edad, de acuerdo con organismos nacionales y una especialista.
El panorama sobre los esquemas de vacunación es expuesto por Salud Pública de México y también por la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer, mediante la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2021-2023, en la que las variaciones registradas muestran una disminución de más del 100 por ciento.
Según el documento, en el periodo 2021-2023 solo el 6.8 por ciento de adultos y adultos mayores pudieron acreditar que tienen un esquema de vacunación, un porcentaje mucho menor al registrado en la Ensanut de 2012, cuando la cifra fue de 17.7 por ciento.
En ese contexto, en entrevista para Reporte Índigo, Alexandra Martin, infectóloga del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y especialista en medicina interna, explica que hay diversas razones por las cuales las personas no se vacunan.
“Hablando exclusivamente de adultos mayores a veces la falta de vacunación es multifactorial. Por un lado, probablemente no se ofrezca o no se promocione de manera suficiente la vacunación, a esto se junta el hecho de que pueda haber mitos alrededor de la vacunación que hacen que la gente no se acerque a preguntar y prefiera no hacerlo por miedo a los efectos adversos, por considerar que no es necesario o que no están en riesgo, o sea, múltiples razones”, expone la especialista.
Abunda que la caída de la práctica de vacunación, que se refleja en las cifras, se debe también a muchos mitos, junto con la desinformación, pero además otro factor que influye es que algunas de las vacunaciones que se hacían de rutina durante la pandemia se cayeron en cifras debido a que muchos lugares estaban cerrados”.
De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, algunos mitos son administrar demasiadas vacunas a la vez puede sobrecargar el sistema inmunológico; la inmunidad “natural” es mejor que la inmunidad que proporcionan las vacunas; no se necesitan vacunas al tener una dieta saludable, tomar vitaminas y hacer ejercicio; las vacunas contienen ingredientes peligrosos y tóxicos, entre otros.
Por otro lado, un dato que se destaca en los informes de la Ensanut es que las características más prevalentes entre los adultos y personas de la tercera edad con esquemas incompletos fueron no tener derechohabiencia.
Mientras la entrevistada destaca la importancia de no dejar de ponerse las inmunizaciones correspondientes, al asegurar que cada persona desarrolla su forma inmunológica para la vida, lo que contribuye a tener un envejecimiento saludable, al mismo tiempo destaca que el manejo primordial es que la vacunación debe ser cada año porque los virus mutan y se actualizan.
Cuando la población no se vacuna, según Alejandra Martin, se pueden enfermar más veces, hay mayor riesgo de complicaciones y secuelas, o las infecciones pueden ser más prolongadas.
Falta de información, mitos y problemas logísticos: el freno de la vacunación
En la revista de la Academia Mexicana de Geriatría “Vacunación en la persona mayor”, publicada en marzo de 2025, se informa que la cobertura de vacunación en adultos mayores es inferior a los niveles recomendados, a pesar del intenso debate sobre la prevención, al mismo tiempo se señala que diversos estudios exponen los obstáculos que se pueden cambiar para mejorarla vacunación, como la falta de información sobre los beneficios, mitos y dificultades logísticas relacionadas con las vacunas.
También se señala que para lograr una mayor cobertura se debe buscar la creación de una estrategia de comunicación clara y específica dirigida a las personas mayores, así como la promoción de una cultura de comportamientos preventivos, para aumentar la cantidad de individuos informados y concietizados.
Se destaca que “una de las propuestas que ha sido eficaz, al menos en el contexto de la vacunación infantil, ha sido el establecimiento de una red de profesionales sanitarios dedicados al proceso de vacunación. Para armonizar las estrategias y aumentar la cobertura, se sugiere crear y utilizar de manera generalizada un registro nacional de vacunas. Esto aseguraría un seguimiento adecuado del progreso de las campañas de vacunación y facilitaría la estimación de la cobertura, como con la vacunación infantil”.
La infectóloga del INCan destaca que aplicar las inmunizaciones tiene una serie de beneficios de los cuales la población adulta a veces no es consciente, al mismo tiempo reconoció que gran parte de la población adulta ignora cuáles son las vacunas que deben aplicarse lo que también influye en que sea bajo el porcentaje de quienes cumplen con los esquemas.
“No es solo un impacto a nivel de la infección, sino que también es un impacto sobre desenlaces cardiovasculares, mortalidad general, eventualmente salud mental, ya que también hay reportes de que las personas que están vacunadas tienen menos riesgo de desarrollar demencia.
Las vacunas previenen contra enfermedades que pueden ser letales, eso es un mensaje que tiene que ser muy claro, sobre todo en personas con algún tipo de riesgo, ya sea adultos mayores o adultos que tienen alguna enfermedad que los expone. Por eso es importante hacer conciencia en la población y que el gobierno busque maneras para incentivar la práctica, con ello mejorar el ejercicio de la vacunación en la población en general”, concluye Martin.